Aún hay muy pocos estudios que hablen de la salud de las personas sordas en España. Y aún menos sobre lo que supone la privación lingüística en ellas. La mayoría de estos estudios se han centrado en los primeros años de la infancia.

En primer lugar, tenemos a personas sordas que adquirieron la LSE de forma temprana. En este caso, su desarrollo personal y de habilidades ha sido excelente. Estas personas, a pesar de las barreras que ofrece la sociedad, llevan una vida plena y totalmente autónoma.

En segundo lugar, sin embargo, existe otro sector. Estamos hablando de personas sordas adultas que no tienen una lengua asentada. Esto ocurre por diferentes motivos. Podríamos enumerar una larga lista de desencadenantes, pero nosotros nos vamos a centrar en la privación lingüística.

La privación lingüística

La privación lingüística se da por igual en personas sordas y oyentes. Se trata, ni más ni menos que de la privación al acceso a una primera lengua. Esto es más común en niños/as sordos/as. Puede ocurrir si por ejemplo viven en un entorno oralista y sus padres o familiares no están de acuerdo en enseñarle LSE.

Al final, lo que ocurre es que no estamos dando herramientas al infante para que pueda comunicarse y expresar sus sentimientos. Como consecuencia, esto puede derivar en diferentes problemas psicológicos.

Estos problemas suelen aparecer en la adolescencia. Donde es más importante el sentido de pertenencia, el compartir nuestra vida con iguales. De la misma manera entran en juego la independencia, la autoestima y la autonomía.

¡Ojo! La discapacidad auditiva no es un factor de riesgo para sufrir algún problema de salud mental.

Lo que sí puede acarrear alguna dificultad es ser sordo y vivir en mundo de oyentes. Todo está ideado para los oyentes. La mayoría de la información sigue siendo auditiva. Y si estas dificultades, estas comparaciones no son resueltas de forma temprana, es cuando pueden surgir problemas relacionados con la salud mental.

Consecuencias reales

Uno de los factores que más afecta es la falta de comunicación. Estamos hablando de consecuencias reales.

Imagínate que no pudieses comunicarte con nadie y que, si lo haces, no fuese efectivo o no entendieses la respuesta. Esto conlleva un nivel de introspección muy elevado que tiende a ser peligroso. Aquí comenzarían los síntomas de depresión o incluso el inicio de algún tipo de trastorno. Después, tenderíamos a un autoaislamiento. No hay peor cosa que perder el contacto social.

Está claro que para que esto se de tienen que confluir muchos factores, pero sí, ocurre.

Salud mental personas sordas

Así que, ¡ya sabes! Si quieres más información o conoces a alguien que necesita que le eches un cable, en España contamos con la Unidad de Salud Mental para personas sordas del Gregorio Marañón (USMS). Tienen muchos años de experiencia y son referentes a nivel nacional.

Poco a poco y entre todos, ¡lo conseguiremos! Solo es cuestión de información y conocimiento.

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